martes, 28 de enero de 2014


Si se me permitiera dar tan solo un consejo de vida, hay uno que daría muy por encima de cualquier otro: “Haz lo que amas y ama lo que haces”. Hoy en día existe un sinnúmero de maneras para “ganarse la vida”, sin embargo, hay todavía más personas que desprecian la manera que ellos eligieron para vivir. Es triste ver al hombre sometido al yugo de la cultura del más fuerte y el más apto para brillar en la sociedad, en vez de verlo regocijando su persona y usufructuar su tiempo en lo que le resulte provechoso. En estos tiempos, la vida misma llama en todo momento al hombre a la acción; quedarse sentado a lamentarse ha dejado de ser una opción para el que busca salir adelante. Pero, ¿el hombre tiene que desesperadamente hacer algo que no es llamativo de su amor para darle paz a su vida?

He aprendido con lo que he vivido, que una pieza fundamental en el rompecabezas de la vida es amar lo que se hace. Es esencial amar intensamente lo que tu cuerpo, en respuesta a tus deseos, hace para buscar la alegría y disfrutar la vida. Formular que una persona consigue ser verdaderamente feliz realizando algo que no ama, es aventurarse a contraatacar lo que en el día a día es evidentemente falso. ¿Cuántas veces sabemos de personas que, con los recursos necesarios para “ser felices”, se amedrentan con la vida que llevan? ¿Qué tan seguido alguien consigue todo lo material a lo que aspiraba, pero se siente solo, pues su espíritu está vacío? Y, ¿qué tan frecuente alguien que tiene su corazón invadido por una pasión, a la que le entrega su tiempo y esfuerzo, disfruta su vida y la de los suyos al máximo?

Es evidente que el problema del hombre es que confunde qué es la felicidad y en dónde puede encontrarla. La felicidad no es ni se mide en los resultados de la búsqueda incesante de ella, la felicidad está en la búsqueda misma, en todas y cada una de las acciones y los pensamientos que nuestro corazón emite para encontrarla. Aún en medio de la desgracia y la penuria, cuando se hace lo que se ama, se es feliz. El simple hecho de abocarse a algo que apasiona, ilumina de alegría el espíritu, fortalece el cuerpo, alarga el tiempo y disminuye la seriedad de los problemas. No hacer lo que uno ama resulta la manera incorrecta de tratar de llenar el vació del espíritu. No funciona así. Al cuerpo lo que alimente al cuerpo y al espíritu lo que alimente al espíritu.

Se puede ser feliz haciendo lo que sea, pues el hombre, dentro de su maravilla, puede amar lo que le apetezca. Se puede ser empleado y ser feliz. Se puede ser campesino y ser feliz. Se puede ser madre, o no serlo y ser feliz. Se puede ser soltero o casado y ser feliz. Se puede ser religioso y ser feliz. Se puede ser artista y ser feliz. No es importante ser bueno, malo o el mejor, la clave es estar apasionado por lo que se hace. Un ejemplo singular es Van Gogh y su amor a la pintura. Si él no se hubiera entregado sin reservas a lo que amaba, a esa pasión que vivía dentro de sí y devoraba sus entrañas, ¿podría haber sido feliz? Sin duda, dentro de su locura, Vincent se entregó a la miseria, sacrifico su familia y amigos, cambio sus mujeres por los colores, quemó su mano, se cortó una oreja y finalmente se quitó la vida pero, aun en la demencia, mantuvo la sensatez de siempre hacer lo que él amaba. Fue severo, imbatible, obstinado, valiente frente al no, el qué dirán y el fracaso. Nunca había tomado cursos de pintura, o había recibido grandes lecciones de reconocidos artistas al comienzo, pintaba solamente porque amaba hacerlo. Descubrió su pasión y no la abandonó hasta el último día de su vida. Las opiniones sobre Vincent pueden ser diversas pero nadie, jamás, podrá refutar la felicidad de Van Gogh al sostener un pincel.

Entonces, la clave es clara como el agua: hay que buscar algo que nos apasione y seguir por ese camino. Nada asegura que por hacer lo que se ama con el corazón, el camino por la vida resulte sencillo, pero si será placentero, lleno de buenos momentos, alegrías y una constante superación personal que llene de felicidad el alma que tanto buscamos satisfacer. 

jueves, 19 de diciembre de 2013


 Como el sol se esconde detrás del horizonte al comenzar la noche, así los sueños de pronto aparecen en la mente al cerrar los ojos cada noche. Sueños: tan raudos, tan etéreos…tan trascendentes. Sin desearlos, atraviesan la madrugada como saetas y se incrustan en el núcleo de nuestro pensamiento, dejando nuevos anhelos de vivir, viejos afanes y añoranzas, dudas que son del ayer del hoy y del mañana. Es tan arduo evadirse de los sueños, a ellos no les basta con existir durante el descanso, además nos cazan al despertar y no abandonan nuestro consciente. Pero, ¿en verdad el hombre busca zafarse de sus sueños? ¿No será más bien que son los sueños los que buscan huir y es el hombre el que los ata a su cabeza? Un sueño agradable nunca quiere ser abandonado por nadie; brinda alegría, júbilo y desahogo. Un mal sueño brinda ganas de vivir, de despertar, valentía para salir adelante en las situaciones difíciles.

 A mi entender, el hombre sin sueños se encuentra vacío y seco, como un enorme lago sin agua. La relación es de necesidad mutua. El hombre no puede existir sin los sueños, y los sueños no existen sino gracias al hombre.  El hombre necesita del agua de los sueños para vivir, por eso… sigamos soñando.  

lunes, 9 de diciembre de 2013

Una nueva vida empieza hoy para ti. Que sean los recuerdos vividos en otras vidas pasadas, las de otros días, el impulso para hacer mejor la nueva vida que hoy tienes.

Despierta.
Abre los ojos. La luz del Sol brilla sobre tu ventana desde el cielo que algún día alcanzarás con todos tus éxitos. Sal por ellos; búscalos. No te conformes con alcanzar las nubes, tus sueños pueden ir mucho más arriba que ellas. El amanecer debe ser más bonito allá, ¿qué esperas para contemplarlo desde arriba?

Estírate
Tus brazos, piernas y tu piel necesitan sentir un último raspón de las sábanas antes de abandonar el cálido espacio de aire dentro de tu recámara. El mundo es frío allá afuera, y debes defender tus principios e ideales en este día. No doblegues ante nadie, no cedas. Que nadie te impida tener el poder de alzar el brazo y escoger lo que quieres para ti. Que nadie bloquee tus pasos largos hacia el cumplimiento de todas tus metas.

Levántate
Pon esas piernas en movimiento. Ellas te llevarán hasta donde tú quieras ir para perfeccionarte. Cuida hoy que tus pasos dejen una huella que sea de la suela de tu zapato. Es decir, se tú y deja huella de lo que eres, no dejes huella de querer ser alguien más.

Dúchate
Siente las gotas de agua llevarse los malos recuerdos que no debe de estar pensando una persona encaminada al éxito. Deja que el agua se lleva aquello que te impide desarrollar tu vida en plena felicidad. Limpia tu cuerpo de impurezas y siéntete fresca(o) y limpia(o) para tu nueva vida.

Vístete
Como te vistes puede que no siempre hable a los demás de cómo eres, pero siempre te habla fuerte y claro a ti misma(o). ¿Cómo te sientes hoy? ¿Te vas a vestir con la ropa que indique que te sientes débil y perezosa(o), o con aquella que te haga ver en un espejo las ganas de triunfo? Habla bien de ti para ti. Se agradable a tus ojos. De nuevo, no pretendas ser nadie más que tú. Conquístate.

Arréglate
Nunca hay días de no hacer nada. Nunca hay vidas que empiezan para terminar sin tener sentido. Que no pase un solo día en que no te arregles; hazlo por ti. Una nueva vida se recibe elegantemente y con felicidad, como a un bello regalo. No todos recibieron lo que tú tienes hoy; festéjalo. Consejo: tu cabello siempre se ve más bonito acomodado.

Desayuna
Nutre tu nueva vida de energía para alcanzar tus metas. No sobrepases ni empobrezcas el espíritu con el que vas a buscar tu plenitud. Aliméntalo sana y balanceadamente. Disfruta hoy de los alimentos que tienes en tu mesa, no los desperdicies, pues son las energías que muchos desearían poder tener para empezar su vida diaria.

Sal a la calle.
Abre la puerta y da un respiro profundo. Llena tus pulmones del combustible que necesitas para emprender acciones que consoliden tus planes. Pon atención al mundo, lo necesitas hasta en el más mínimo detalle. Observa el rostro de la gente, contagia tu sentimiento de vitalidad. Saluda a quien creas que tiene que ser saludado; quizás un buenos días era lo único que el necesitaba para empezar a vivir. Quizás hoy o mañana, tú lo necesites.

Haz lo tuyo
Trabaja, estudia, baila, canta, ve de compras. Sea cual sea tu actividad del día, hazla y hazla bien. Sólo tienes una oportunidad de vivir, nunca volverás a ser la misma persona que eres hoy; aprovéchate. No abandones tus compromisos contigo misma(o) para hoy hasta que estés satisfecha(o) de haberlos cumplido todos. Mañana ya no será lo mismo, quizás mañana nunca llegue; acaba hoy.

El amanecer es así. Cada uno de los días en que puedas abrir los ojos disfrútalo como si fuera la última vez que los abrieras.

Que tengas una vida como la deseaste al despertar. Nadie es feliz por no hacer nada, así que hoy es un buen día para hacer lo que quieras hacer para ser feliz.


jueves, 5 de diciembre de 2013


He aprendido que la confianza se construye con los años, y que se puede perder en segundos. Cuida siempre no fallarle a quienes confían en ti. Confía por completo solamente en quien nunca te ha fallado. La confianza es un tema difícil, y hay que trabajar en ella; requiere paciencia.

He aprendido que en ocasiones no importa que tanto me preocupe por alguien, a algunas personas simplemente no les interesa que me preocupe por ellas. Debes dejar de prestar tanta atención a quien no la merece. Tu atención no es ilimitada, úsala bien en personas indicadas.

He aprendido que no importa "qué" tenga en la vida, pero si a "quién". Rodéate de gente que te haga crecer, de gente que te haga feliz. Aléjate de aquellos que retrasan tu camino hacia tus sueños y tu felicidad; corta la relación de golpe.

He aprendido que no debo compararme con lo mejor que puedan hacer los demás. Compárate con lo mejor que has hecho tú. Todos son diferentes, y algunos son mejores que tú en ciertos aspectos. Busca superarte a ti mismo(a) en cada actividad que realices.

He aprendido que puedo pretender lo que sea durante un tiempo corto. Después de eso, más vale que sepa algo. No intentes demostrar que eres experto(a) en todo, no aparentes lo que no sabes. Nadie lo sabe todo, ten la humildad de preguntar e informarte para poder opinar.

He aprendido que lo importante no es lo que me pasa, sino lo que hago con lo que me pasa. Cada experiencia en la vida, por más insignificante que parezca, tiene algo que debes aprender; que no se te escape.

He aprendido que no importa que tan delgado quiera cortar o rebanar algo, siempre va a tener dos caras. Recuerda que cada acción que hagas te afecta por un lado a ti y por el otro a los demás. Siempre pon atención a tus acciones y a las personas que involucras con ellas.  

He aprendido que toma un largo tiempo ser la persona que siempre he soñado ser. El éxito no se consigue de la noche a la mañana. Hay que trabajar duro por las cosas que quieres. Ten paciencia. Si sigues intentando, todo llegará a su tiempo.

He aprendido que es mucho más fácil reaccionar rápida y apasionadamente ante cualquier situación, que ponerse a pensar y meditar sobre ella. Recuerda que los instintos no siempre son lo mejor. Relájate y piensa en cada acción que realizas y/o palabra que dices.

He aprendido que debo siempre despedirme de los seres queridos con palabras de cariño, pues no puedo saber si es la última vez que los veo. Diles a las personas que quieres que las quieres siempre. Abrázalos. Bésalos. Aprovéchalos.

 He aprendido que, cuando pienso que no puedo seguir más, queda mucho camino que puedo aguantar todavía. No subestimes tu fortaleza al vivir un problema. Siempre piensa que eres más fuerte que cualquier situación que puedas enfrentar.

 He aprendido que soy responsable de cualquier cosa que hago, no importa cómo me sienta al respecto. Lo único que va a ser siempre seguro de tus acciones, es que son tuyas. Acepta las consecuencias, y arregla o disfruta el fruto de lo que hiciste. Aprende de las acciones que no te gusta aceptar como tuyas y acéptalas.

 He aprendido que, o controlo mi actitud, o ella me controla a mí. Siempre intenta conocerte mejor, conoce tus capacidades y tus limitaciones. No dejes nunca que tu ego te venza, menos el pesimismo. Contrólalo y mantente siempre al mando de tus sentimientos.

 He aprendido que los verdaderos héroes son aquellos que hacen lo que tienen que hacer cuando debe de hacerse, a pesar de cualquier cosa que enfrenten. La humanidad no necesita "súper poderosos" que puedan hacerlo todo y ayuden a todos los demás. La humanidad necesita que seas tú. Siempre actúa en el momento indicado, no esperes a que el panorama mejore o que alguien más lo haga por ti. Haz lo que tienes que hacer.

 He aprendido que saber perdonar toma su tiempo. No es fácil perdonar a los demás, pero es más difícil vivir eternamente ofendido que aprender a perdonar. Se empieza poco a poco, y hay que hacerlo con todos, si no, no funciona. Practícalo.

 He aprendido que la gente que yo creía que terminaría conmigo, a veces es la que acaba ayudándome. Nunca etiquetes a una persona. Conócelos bien y, en base a eso, relaciónate con ellos de la manera más conveniente para ambos. Recuerda que existen hábitos o maneras difíciles de dejar, pero que la gente siempre puede cambiar, siempre.

 He aprendido que algunas veces que estoy molesto, tengo todo el derecho de estarlo, pero eso no significa que tengo el derecho de ser cruel. Controla tus sentimientos de enojo, puedes lastimar personas y cambiarles la vida para siempre con un simple detalle que no debía de ser.

 He aprendido que la verdadera amistad continúa creciendo a pesar de la distancia, lo mismo con el amor. La distancia no siempre es la peor enemiga. Encuentra lo bueno de estar lejos de las personas que quieres, y aprovecha ese tiempo para conocerlos mejor en sentidos que no podrías conocerlos estando junto con ellos. Vuelve la distancia tu amiga.

 He aprendido que la madurez tiene más que ver con las cosas que he vivido y lo aprendido de ellas, y menos que ver con los cumpleaños que he celebrado. Nunca se es tarde ni temprano para aprender una lección y madurar como persona. De nuevo, ten la humildad de reconocer y aprender.

 He aprendido que la familia siempre, siempre está presente. Recuerda que la familia no es algo solamente biológico. Muchas personas que no son tus padres, hermanos o hijos pueden estar tan cercanas a ti como si compartieran apellido. Aprende a querer a estas personas como familia.

 He aprendido que a veces no se puede ser perdonado por todos. En este caso, debes aprender a perdonarte a ti mismo(a). No toda la gente sabe perdonar a los demás y eso lo tienes que aceptar. Aprende a vivir con tus errores y construye sobre ellos para no cometerlos nuevamente.

 He aprendido que no importa que tan triste me sienta por algo que no pudo ser, el mundo no va a detenerse debido a mi pena. Debes seguir adelante siempre y aceptar que lo que no pasó, simplemente no pasó porque no pudo ser. Será en otro momento o quizás nunca, pero no debes de quedarte lamentando ese momento. Lo mismo para las cosas que sí pasaron. Avanza.

 He aprendido que mi pasado puede influir en quien soy el día de hoy, pero yo soy responsable de quién quiero ser y cómo voy a ser a partir de ahora. No te distraigas dándole vueltas a cosas del pasado. Date cuenta que la vida sigue corriendo y el tiempo se acaba. El pasado no existe, porque ya fue, y el futuro tampoco, porque nunca llega. Lo único que tienes es el presente; vívelo.

 He aprendido que solo porque dos personas discuten no significa que no se quieran y, que si no discuten, no significa que sí se quieran. No tengas miedo de discutir con las personas que amas. La comunicación y el debate cuando los problemas se presentan lograrán que estén más cercanos posteriormente. No busques problemas con ellos. Los que tienen que llegar, llegarán.

 He aprendido que no necesito cambiar de amigos si entiendo que los amigos cambian. Recuerda que la gente que quieres, al igual que tú, va perfeccionándose y va a cambiar. Aprende a quererlos con sus nuevas actitudes.

 He aprendido que dos personas pueden estar mirando hacia el mismo lugar y ver algo totalmente diferente. Aprende a respetar la opinión de los demás, es tan válida como la tuya. Quizás algún día puedas aprender algo valioso de la opinión de alguien.

He aprendido que mi vida puede ser cambiada en cuestión de segundos por personas que ni siquiera conozco. Siempre debes de estar preparado(a) para cualquier dificultad que se pueda presentar. Pon los pies en la tierra y que nada ni nadie te pueda derribar.

He aprendido que la vida es larga y a la vez corta. Un segundo pasa rápido, una hora no tanto y hay años que parecen ser eternos, o viceversa. Recuerda vivir cada momento con un profundo amor a ti y a la vida misma pues, sea corta o sea larga, sólo se vive una vez y no hay vuelta atrás. No dejes el tiempo escaparse libre entre tus manos, aprovéchalo. 

Y tú, lector, de vivir, ¿qué has aprendido? 
 
Twitter Facebook Dribbble Tumblr Last FM Flickr Behance